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DJ Cláudio Souza: Ex-Morador De Calle

Cláudio Souza Dj, Dj Dreamweaver
Esta blusa no existía en la época, o yo tendría 30 de ellas



DJ Cláudio, O DJ Dreamweaver, en Mogi das Cruzes yo era éste, el tejedor de sueños y, tecel ~] al de sueños o no, el DJ Cláudio, tres años seguidos, mejor DJ de sampa Wow!

¡De nada me valió!

Cláudio Souza. El ex residente de la calle - Tres veces - Ex-DJ (Eso no existe)

"Claudio Souza: Ex-morador de calle Rechazado por la madre y por el padrastro y sin soportar los palizas del padre, huido de la casa paterna para no morir bajo palizas, porque eran golpes seguidos de golpes, Cláudio Souza hizo de las calles su nuevo hogar. Entre el frío, el hambre y el abandono, maduró rápidamente. Conoció de cerca el infierno y luego el cielo. Fue por las manos de Fátima que salió del lodo. Se ganó una ropa, un par de zapatos, un techo y, el principal, un empleo. Mientras crecía en el trabajo, iba descontando el tiempo perdido.

Para Claudius, el sida era un problema "de los demás", jamás sucedería con él. De los 18 a los 30 años, 'corrió detrás del daño'; cada día salía con una chica. En cuanto al SIDA, 'si cogió, cogió', solía decir. "Tomó ... Perdió el empleo, la casa, los amigos ... Pero levantó la cabeza y redescubrió la dignidad y el valor de la vida, después de convertirse en un seropositivo ..."

La foto de 5 Años de Cláudio Souza

Cláudio Souza
Este soy yo, con cinco años de edad

La foto es de 1969, cuando tenía cinco años. No sé por qué, pero tengo la impresión de que la mirada de aquel niño, que en verdad era yo, ya podía, de alguna forma, ver, en el horizonte, la inmensa tempestad que se elevaría sobre sí mismo, algún día ...

Mi historia es, creo, muy común. El hecho es que conozco a algunas personas que pasaron por el mismo camino y están ahí, tocando la vida. Salí de casa aún niño, con doce años, no soportando la violencia de mi padre; me fui a buscar a mi madre, que huía de casa dos años antes, detrás de una aventura, algo menos sufrido que la vida con el marido que ella fue llevada a casarse para no ser devuelta a un orfanato.

Una historia sórdida que comienza con un "hombre" dejado a la espera de la novia ... en el altar ... (ella debe haber tenido al menos una premonición - todavía bien para ella)

Tal vez una visión de mi propio futuro, como DJ Cláudio Souza? No: "Dreamweaver"

Tal vez la visión de un espíritu que la amaba y tomó la decisión cierta evadiéndose del matrimonio, para alcanzar, quizá, una eventual posibilidad de felicidad en una época en que el matrimonio era realmente un contrato draconiano de adhesión a una vida en la que siempre sería la figura inferior.

Indigno de atención, merecimiento y, el voto, era siempre igual al del marido.

Pero ... Apera de todo, Cláudio suiza, un tonto

Me pareció natural recogerla, su refugio, su regazo, su cariño, su amparo ...

Pero recuerdo bien de mi posible padrastro (carrasco) haber dicho la (me desperté) ella que no aceptaría, en su casa ....

El hijo de hijo de puta ninguno ... Mi madre (se supone que sería ella la puta (...)).

Y ella, siempre tibia en el carácter, aceptó eso con la sumisión que siempre le fue propia cuando algo le era conveniente.

Y me encaminó a las calles, donde vivía cinco años, entre el frío, el hambre, la criminalidad, la discriminación, el abuso de todo orden.

Usted, que lee ahora. Pare y piense, sin mucho tre-lee, en una cosa horrible de hacerse a un ser humano .... Es casi seguro que pasé por eso

Hasta un punto simplemente surrealista y que nadie podría acabar de creer ...

"Hay que amar a la gente como si no hubiera mañana."
Renato Russo

Amor ... ¿Qué es? ... muchas veces, no hay. Y Absolutamente Todo En Muchas Circunstancias!

No voy a narrar cada invierno, cada día y cada hora; cada uno imagina por sí mismo lo que es la vida en las calles.

Pero, les aseguro que nadie salga de ellas sin la ayuda de otro.

Nadie escapa del infierno solo, sin ayuda.

Usted puede incluso sobrevivir indefinidamente en el infierno, solo, pero, para salir de allí, necesitará, sin duda, de ayuda.

Es un círculo vicioso en el que usted no consigue las cosas que necesita porque no las tienen. No tiene casa porque no tiene trabajo; no tiene trabajo porque no se baña; no se baña porque no tiene casa y así va, como en un moto-perpetuo.

Pero para mí hubo este alguien. Mi amigo, mi ángel, fue una mujer.

De las que la ausencia de sabiduría popular llama "mujer de la vida" o "mujer de vida fácil" (vaya allí a vivir esta vida y usted sabrá cuán fácil es ella).

La PUTA

Cláudio Souza fue salvado por una "puta".No fue una monja ni una dama de la sociedad benéfica, ni una señora de la liga espírita o esposa de un pastor evangélico.

Fue una prostituta.

Esta etiqueta dejo por cuenta de ustedes que leen y discriminan. Yo mismo la llamo de ángel.

Me dio un lugar para dormir, para bañarse, dos pantalones, tres camisas y un par de zapatos apretados (nunca olvidar el apretón de aquellos zapatos y la alegría con que yo los calzaba) que compró en una tienda de usados.

Y el principal: me arregló un empleo de lavador de platos en una discoteca en São Paulo - el Louvre - que ya cerró hace al menos diez años.

Era pobre - la vida fue cruel con ella - mi Fátima. Alguien, por una razón cualquiera, quemó su cara con ácido. Dicen que por venganza.

No sé qué tipo de ácido, nunca me importó saber por qué.

Sé que el estrago fue grande, y una persona que vive de vender sus favores necesita ser bella, tiene que ser atractiva.

Una mancha negra, cubriendo 50% de su cara y parte de uno de los senos no ayudaba mucho y todo era muy difícil para ella. Fátima enfrentaba dificultades, incluso una epilepsia que, según ella, era consecuencia del ataque que sufrió.

Y enfrentaba muchas humillaciones, de clientes y de compañeros de servicio.

Todo esto no sirvió de obstáculo a ella. Hizo lo que pudo y, ciertamente, lo que no pudo para rehacer al nivel mínimo de dignidad humana.

Este ángel entró y salió de mi vida como un rayo. Tres o cuatro meses. Sumido sin decir adiós y sin darme la oportunidad de agradecerle.

Dejó la nota de la lavandería pagada y un mes de dietas pagadas en un determinado hotel en la boca de la basura.

Le agradezco aquí y me quedo con la esperanza de que me lea, de que recuerde y sepa que le estoy agradecido, que nunca la olvidé y que nunca la olvidar, ni podría.

Ni siquiera sé si su nombre era Fátima realmente o si era un nombre ficticio.

Eso siempre ha hecho mis búsquedas por ella.

Muy difíciles y sin resultados tangibles.

Nunca más la vi.

La Eterna Pregunta

Para ser o no ser

Desde entonces me pregunto quién había sido realmente mi madre: aquella en cuyo útero habite y cuya leche tomé o aquella otra (...) que la sociedad renegó y etiquetó como quiso, después de usar como bien entendió ...

Nunca pude llegar a una conclusión definitiva al respecto.

Pero no importa. Interesa lo que ella hizo.

El hecho es que, después de haber recuperado la dignidad, recuperé también la conciencia.

Y eso me hizo pensar.

Pensando, odié a mi madre con todas las fuerzas de mi ser.

A las almas más sensibles que chocan con esa declaración, ofrezco mis cinco años de oscuridad, miedo, frío y hambre como parámetro de raciocinio. Quizá debiera bastar.

Si no es suficiente, ofrezco los golpes y patadas que he cambiado muchas veces para garantizar un sándwich.

El odio es un sentimiento como cualquier otro y, para ser extinto, requiere tiempo o algo que lo compense.

Cláudio Souza será cremado
Omni Similis Sumu

Muchos años se pasaron así, sin que me preocupara de saber si ella, mi madre biológica, vivía o no, si estaba bien o mal, poco me importaba su destino.

Era una cuestión de reciprocidad:

La indiferencia de ella por la mía.

Me parece justo. Muy justo. La mayoría sólo. José Wilker (in memorian).

Pero esa misma indiferencia fue sepultando el odio y la pena, el dolor, el miedo, la angustia de saberme sin madre, sin orígenes.

En la discoteca, no tardó mucho en hacer amigos y amigas.

En un año, era el sueñoplasta de la casa.

En realidad, el ayudante del sueñoplasta (es lo que llaman hoy DJ).

Muchas novias, cada día una diferente, nunca me fijé en ninguna.

Creo que, ciertamente, intentaba compensar el tiempo perdido, la ausencia de cariño y de afecto, los años perdidos de mi adolescencia.

Me embablo en esa locura y nunca más me detuve. Entre 18 y 30 años de edad.

Todo lo que hice fue "correr detrás del perjuicio".

Yo sabía, siempre supo, de la existencia del sida. Había visto a algunas personas morir "de eso", completamente excluidas del grupo al que pertenecieron.

Pero creía que era un problema de los demás y que nunca sucedería conmigo, pero también tenía una cosa que yo pensaba: si "coger, se fuck". Cogida.

Pues bien, acabé exactamente así, fudido ... (...).

Observa tú que puedo decir eso de mí para mí y de mí para ti.

Si tú intentas decir eso de mí descubrirás que puedo ser mucho peor que todo lo que he vivido cuando es para defender a mí, a las personas y cosas que amo y, fundamentalmente, para exigir RESPETO.

Pero antes de bailarme, me divertí y fui feliz pacas (de cierta forma, todavía soy!).

Cambia de novia cada día y, a veces, más de una vez al día.

Y para quien cree que estoy contando "grosella", el chico del camión de color extraño soy yo, en una versión 25 años, cuando llegué a la posición de radialista, con derecho a Cartera de Prensa.

En este vídeo, está una persona a la que amé como a un padre y, en cierto modo, fue eso para mí.

Me tocan las bases de los conceptos de moral y de ética, responsabilidad y respeto.

Que sólo pude establecer verdaderamente en mi vida, después del diagnóstico por VIH.

Pared

Yo cosidero mi trayectoria hasta el diagnóstico como una carrera loca, donde yo venía ignorando la señalización hasta que me arrebataba todo en un muro y, después del muro tenía una placa, escrito así:

Es TIVEMOS DE POR UN MURO AQUÍ ...

Me alejé de él el día en que tuve la certeza absoluta e irremediable que él se avergonzaba de mí.

Esto por asumir mi condición de portador y el VIH y, sobre la base de eso, mucho que podría que podría ayudar a ser hecho para mejorar este trabajo no se hizo.

Esto porque reza por la cartilla que enseña que los enfermos representan el fracaso.

Mis muchachas, Mis Víctimas

De algunas no recuerdo ni siquiera la cara. De otras, guardo, al menos, el nombre. Pero existieron algunas que marcaron mi vida tanto como ella, mi ángel, de forma diferente, pero irretocable.

Simone, Flavia, Dayse, Cassia, Paula, Ana Claudia, Claudia Vieira, Laura (un caso especial), Rachel, Deborah, Teresa (la madre de mis hijas - dos, Potira (India incluso más allá del Xingu), flores ( en cada una de ellas amé ardientemente y, creo, fui amado por ellas tanto como podría ser amado un hombre que, según ellas mismas, jamás pertenecía sólo a una mujer.

No todas salieron felices. Algunas salieron de mi vida en guerra conmigo y con la vida. Pero la vida y la guerra tienen algo en común que no sé disociar ...

Gabi

Pero hubo, en especial, alguien que se llamaba Gabi ...

No es ella. Es una pálida versión

Ah! Gabi ... Que otras no te conozcan la existencia. Que quede entre nosotros lo que hubo entre nosotros.

Usted, que me secuestró en una madrugada peligrosa, hizo de mi vida una montaña rusa llena de sorpresas, alegrías, trastornos, besos, abrazos, luces de todos los colores y matices, campanas de todos los tonos ...

Usted que me amó y que partió de repente como en el soneto. Usted, a quien amé como nunca amó antes y que me enseñó que no poseemos a nadie, sólo dividimos momentos y que siempre me fue fiel y leal, en la medida de lo que podría haber sido leal y fiel, sin nada cobrar, sin nada exigir, que no era comprensión, complicidad y cariño. Fui su cómplice, usted fue mi diosa, y caminamos mucho tiempo, lado a lado, con la mirada en el horizonte, buscando algo que nunca supimos lo que era ...

Sufrió un poco cuando usted se partió, usted sabe, usted recuerda ... pero tiene eso ... Si llevo aún su sabor, seguramente llevarás sabor de mí ...

Porque ya tuve prisa

Pero tocaba la vida hacia adelante, prosiguió escuchando mis discos, animando mis bailes, besando a mis chicas, disfrutando la vida con los amigos, a veces día dentro, hasta casi mediodía.

Una vida bien loca, llena de altibajos, amores y desamores, afectos y desafíos, construcciones y ruinas.

Pero me fui desilusionando con la noche, que ya no ofrecía más lo que yo estaba acostumbrado a esperar de ella.

La noche cambió, dejó de ser una cosa romántica y pasó a ser un comercio banal de cuerpos y drogas. Eso me entristecía.

No era lo que quería de la vida. Tal vez no haya sido la noche que haya cambiado.

Tal vez haya sido yo quien haya cambiado la manera de ver la noche.

La instalación del virus

virus on a blue background

Y en medio del camino, en algún lugar, con tantos descuidos, un virus se instaló en mí, silenciosamente, y comenzó su trabajo. No sabía nada.

Mi insatisfacción con todo hacía que yo quisiera cambiar de vida, quería otra alternativa y no podía encontrarla.

A los 30 años conocí a Simone. Ella, una mujer de otro mundo, se levantaba a las seis de la mañana y trabajaba todo el día. Era el sol y la luna, yo era la luna ... Era interesante despertarla a las seis de la mañana con mil bromas y chistes, haciendo que ella sonríe temprano y saliera, animada, hacia el trabajo, hasta las seis de la tarde, cuando yo la encontraba y paseábamos hasta la hora de ir a trabajar.

A esta hora, ella emborrachaba y decía: "Claudius, eso no da futuro. Usted necesita cambiar de vida ".

Fue ella quien me presentó a esta entidad, la computadora, y me pasó los primeros rudimentos del arte de usarlo sin comprender. Fue el comienzo del cambio, que sería gradual, penosa, difícil, pero que yo haría, por amor. Sin embargo, ella no tuvo la paciencia necesaria para esperar esa transformación y me dejó, una noche de sábado, sin mayores explicaciones.

Todo lo que restó fue el recuerdo de un romance rápido, tórrido, loco, ardiente ... Me marcó profundamente. Creo que amé a esa mujer y, cuando la perdí, me quedé muy enfermo, con depresión.

Al principio, diagnosticaron la gripe. Traté como gripe durante 28 días. Era una meningitis viral. De entrada en el hospital Bandeirantes entre la vida y la muerte y permanecí internado un buen rato allí. La médica, no recuerdo el nombre, me pidió autorización para hacer el examen del VIH. En ese estado, yo autorizaría cualquier cosa y, cuando desperté, en el día 13 de noviembre de 1994, a las 15h43 yo, el resultado me esperaba:

Seropositivos.

Cláudio Souza - Seropositivo desde 1994
Yo, Claudio Souza, fingiendo que no envejezco, de camisa jeans, con gafas "aviador" espejado, en el cual pagué dos dólares. KKKKKKK

El mundo se derrumbó para mí. Descubrí, en segundos, que estaba todo perdido, que en pocos días me tallaría como una planta en un vaso sin agua y morir.

Tuve miedo, pánico y terror. Nada sabía de la enfermedad. Sólo que era fatal, que mataría en pocos meses. Nunca me había importado con las noticias sobre el SIDA; en realidad, yo no sabía nada, era un problema de los demás. Lloré y pensé en matarme, pero pensé que lo mínimo que podía esperarse de mí era soportar con coraje lo que venía.

Así, como perciben, no me maté. Decidí por esperar y aguantar las consecuencias de mi irresponsabilidad, de mis descuidos. Era el mínimo a hacer: soportar con decencia las consecuencias de mis descuidos.

La novia

Me acordé de que, poco antes, tuve una novia, que nunca usamos condón (a Simone). Juzgué que la hubiera matado, que era culpa mía y sólo mía.

No me pasó por la cabeza que podría haber sido ella quien me transmitió la enfermedad. Era una hipótesis palpable, pero yo no lo veía.

Sabía que tenía que hablar con ella, avisarle, darle a ella la oportunidad de saber y prepararse como mejor.

Estaba muy cerca de la Navidad y decidí esperar que el año terminara. Fue una barra durísima esperar tanto tiempo.

Este, el tiempo hizo cuestión de arrastrar.

Yo sabía que tenía la obligación, el deber moral de alertarla para que tuviera las mismas oportunidades que yo de tratar y luchar por la vida. Pero había el miedo de su reacción, de lo que oiría de ella, una persona tan querida, tan amada.

Después de esas fechas festivas, no tuve el coraje de hablar.

Cada día inventaba una nueva excusa para mí mismo y me protege para mañana. Un amigo, un querido amigo, lo hizo por mí, atendiendo a una petición mía. Me dijo que se arrepintió en el mismo segundo en que le reveló lo que pasaba conmigo, que fue difícil calmarla y mantenerla en el eje.

Pero hizo los exámenes y dieron resultados negativos, repetidas veces.

Fue para mí un gran alivio saber que no le transmitía el virus.

Creo que no habría soportado esa culpa.

Escolhas

Ella desapareció, prefirió ignorarme y olvidar.

Todo lo que hizo, desde entonces, fue escribirme una carta, en la que decía que guardaría para siempre, con cariño, los días y las noches que pasábamos juntos ...

La paciencia.

IAZUL (todo pasa)

Mencionó también la intención de donar una canasta básica cada mes a la casa de apoyo en la que pasé a vivir.

Al diablo con ella y con la canasta básica.

Lo ha ofendido mucho, pero hoy ya pasó, todo pasa a la indiferencia.

Por no haber logrado jamás mantener una relación estable, me descubrí solo, sin amigos, sin nadie que me apoyara por no tener a nadie que realmente me amara y los que me ama no lo sabían. Yo escondía por miedo y vergüenza.

Deje de Estigma cartel rojo con fondo de sol

Nuevas Pérdidas

Perdí mi trabajo, perdí mi casa ... En verdad, una habitación de hotel, en la calle Aurora. Fui abandonado por los supuestos amigos que tenía. Así es la vida. No estoy seguro de si puedo confiar en las personas. Ellas son como cataventos y cambian con el tiempo. Y esto es imprevisible.

Fui a vivir en casas de apoyo, en las calles, y golpeé la cabeza por ahí. Pero el tiempo pasó y yo no morí. No sé cómo una planta en un vaso sin agua. Descubrí que la vida era posible incluso con el VIH, y que portándolo no significaba una sentencia de muerte. Decidí, entonces, luchar por mi vida, por mi dignidad de ser humano.

En ese período, entre tantas cosas, además de mi autogobierno, en el cual fui un juez despiadado, un acusador tenaz y un débil defensor, me consideré responsable de muchas cosas y, en el transcurso del proceso, llevé a mi madre al tribunal de mi conciencia, amarrada y amordazada, miré hacia ella, me llené de piedad y decidí perdonarla.

Documentos Juez Agarrados

Pero perdonar mentalmente no bastaba, era necesario llevar este perdón hasta ella de una manera u otra. Era necesario encontrarla, encontrarla, abrazarla y dejar el pasado soterrado en las arenas que todo consume ...

Fue una larga y diligente búsqueda. Soy hábil en encontrar cosas y personas supuestamente perdidas. (La única falla fue no encontrar a Fátima, pero creo que ella no quiere ser encontrada, desapareció sin dejar huellas.) Cosa que aprendí en la noche, en las calles, en la vida ...

El reencuentro con la madre

Cuando encontré a mi madre, tres años atrás, encontré a una mujer envejecida, torturada por el tiempo y el remordimiento, agarrada a un Dios que ella no conoce, desgarrada por un cáncer que ella no trató y le tomó los símbolos de su maternidad (...). (La justicia se hace, queramos o no, y se hace siempre en el punto exacto en que fallamos, apuntando la exacta falla de nuestro carácter. Basta que miremos a nosotros mismos y sabremos dónde estamos equivocando ...)

Hablamos mucho. Percibí que ella estaba perdiendo lo poco que le quedaba de sanidad mental, apegándose a fantasmas, ilusiones y arrepentimientos tardíos, pero de alta monta.

Nunca me vi tan apiedado de alguien. Y no sé hasta dónde mi odio de otros años puede haber generado energías malas que la hayan perjudicado de forma tan intensa.

Pero la piedad no es amor. Y el arrepentimiento tardío tampoco lo es. Y es justamente el amor que conduce el barco.

De una manera o de otra se rompió el vínculo de amor que nos unía y, pienso yo, jamás será reatado ...

Hasta porque no hay más tiempo.

El cáncer que la desgarró y que ella hizo la cuestión de no tratar porque el Señor la sanaría (Él cura, pero no dispensa el empeño de médicos y el sacrificio de la quimioterapia) se ha esparcido y está consumiendo lo que le queda de vida , si es que ya no acabó con todo.

La última vez que la vi, estaba mal e indiferente a mí. No he buscado saber nada más. Es el concepto de la reciprocidad aliado a la conciencia de que tengo que bastarme a mí mismo.

Desde el diagnóstico positivo, sentía un inmenso desprecio por mí mismo y por la vida que había vivido hasta entonces. Decidí recomenzar. He intentado aprender un poco más sobre la informática para poder tener medios de subsistencia (debo eso a Simone). Aprendí lo suficiente para poder montar las máquinas que uso y, de vez en cuando, hacer algún mantenimiento y arreglar algunos cambios. Hoy ya hago hasta algunos sitios... No le da mucho, pero voy a llevar. Tengo proyectos más grandes, pero me faltan recursos.

La casa de apoyo. Un Claustro

Mientras vivía en la casa de apoyo, creía que iba a enloquecer por la ausencia de perspectiva de vida, por la falta de un horizonte, por la carencia de una esperanza. Las casas de apoyo cumplen un determinado papel social, pero no era eso lo que yo buscaba. No quería un lugar para esperar la muerte llegar, quería luchar por mi vida, en la amplitud de lo que entiendo como vida.

De repente, todo cambió, casi casualmente. Había un nuevo paciente en la casa de apoyo, el Waldir, muy debilitado, que necesitaba ir al Hospital Día diariamente. No había quien lo acompañara y me preguntaron si yo lo haría.

Dijo que sí. Al final, era una oportunidad de ser útil y una posibilidad más de salir, ver el mundo, gente, aclarar mis pensamientos.

Era una rutina relativamente simple: por la mañana, yo le daba un baño, limpiaba sus escaras (tuve que aprender mucho sobre la fragilidad humana y reconocer que podría ser yo en su lugar, algún día ...), hacía los curativos como me había enseñado la enfermera y lo encaminaba, paso tras paso, hacia la ambulancia, conocida como "papa todo", una ironía sin límites ...

Waldir

Al llegar al hospital, lo colocaba en una silla de ruedas y lo llevaba al tercer piso, donde se colocaba en un lecho y recibía medicación endovenosa. Se quedaba allí, así, todo el día.

Yo no sabía lo que tenía, pero era algo terrible, porque él apenas se sostenía sobre sus piernas. Necesita apoyo para ir al baño, para comer, para todo ... Hasta un vaso con agua él no era capaz de sostener. Aun así encontré tiempo para conocer a los demás pacientes de aquel piso y fui, en la medida de lo posible, haciendo amistades, conociendo a esas personas, sus historias, haciendo de ellas, mi familia. Me gané incluso la confianza de los médicos y de los enfermeros que pasaron a ver en mí un ayudante, alguien más para colaborar.

Buscaba silla de ruedas, empujaba las macas, hacía todo lo que podía para ayudar.

Traía agua para un paciente, alertaba enfermeras sobre el suero que acababa, la vena que se había perdido, aprendí mucho sobre la rutina de un hospital y debo eso a cada una de las personas que tuve el privilegio de servir.

Nuevos Estímulos

Pero fue en este período que aprendí a valorar no sólo la vida, sino el mundo en sí. El mundo ganó el sonido Dolby Surround y colores en Technicolor.

Cada persona que veía, incluso un extraño, me parecía demasiado importante para que yo pudiera ignorarlo.

Un pájaro que diera un pío era una señal de que yo estaba vivo y que podía oírlo. La vida se volvió sagrada para mí, demasiado importante para que se pudiera desperdiciar.

Cada día, cada segundo ganó una importancia capital en mi manera de percibir las cosas.

En el momento en que un adulto joven sale de dentro de un adulto viejo, como una mariposa que salta de un capullo, con esfuerzo hercúleo, buscando el calor del sol para alejarle las alas y alzar los vuelos que le caben .

Mucho de lo que reaprendí de la vida, lo hice dentro de un hospital, donde se luchaba por la vida a cada instante y no siempre se podía vencer.

Amar no por el miedo a la muerte, sino por la importancia de la vida, que es lo que tenemos de más sagrado, el don de la vida.

Que siempre encuentra una alternativa, si usted le da una oportunidad.

Así, decidí dar todas las posibilidades posibles a la vida, y ella me ha dado todos los retornos que me demuestro capaz de recibir.

Volvamos a las personas

De entre los que allí conocí, había una muchacha llamada Mércia que, según contaban, había llegado a la etapa terminal de la enfermedad y había logrado volver (...).

Eran los efectos de la terapia combinada que comenzaban a salvar algunas vidas.

Mércia contrajo el VIH del marido y fue recogida de sorpresa por un diagnóstico positivo de VIH,.

Esto en virtud de un sin número de infecciones oportunistas que atacaron y mataron a su marido en un período de cinco meses. Ella tampoco estaba de acuerdo.

yo me pregunto

Me pregunto siempre cómo una persona empieza a enfermarse de eso o de aquello y nadie se molesta en hacer un examen más profundo; me pregunto también cómo la persona no percibe que algo está mal y deja ir hasta el final, al "dios-dará" ... Debe ser el miedo de saber, pero no ser consciente no significa que el problema no exista. Y si hay una dificultad, lo mejor es enfrentarla de frente, preferentemente en su territorio.

Pero cuando conocía a Mércia, ella estaba mejor, ya había vuelto a caminar como una patata choca. Yo siempre decía eso para ella, que sonría ... Y estaba repleta de esperanzas, pensaba en un reanudamiento.

Pero tenía que estar allí todos los días y recibir medicación endovenosa. Las picaduras la torturaban, no había más vena que pudiera ser encontrada sin una búsqueda de 30, 50 minutos. Y ella lloraba sólo de ver la aguja. Creo que esto empeoraba aún más la situación de sus venas. Yo siempre pasaba por allí a las ocho y media de la mañana para intentar ayudar. La abrazaba y se quedaba hablando tonterías en su oído. Pasaba cantadas cabelludas en la niña de 37 años, y ella se reía como un niño. Al menos se distraía, y la danza de la aguja entraba, llevando vida, improvisando la supervivencia.

Algunos meses

Eso duró unos dos meses, y ella tuvo alta.

En ese tiempo, el Waldir empeoró cada día. Pero no recuerdo haber visto o oído una sola queja, una sola lágrima de dolor, nada. Una dignidad innombrable, un coraje, para mí, completamente desconocida.

Después de tanto trabajo con el Waldir, gané un fin de semana como regalo. Pude revisar a algunas personas a las que todavía amo, asumiendo el compromiso de volver el lunes. Confieso que fue un alivio. Estaba cansado de ver dolor, sufrimiento, angustia y sentirme impotente. Fue un fin de semana en el que debería haber relajado. Pero no conseguí. Pensaba en el Waldir en todo momento.

¿Lo están alimentando? ¿Se bañaron en él? ¿Está bien cuidado? ¿Crees que lo abandoné?

¿En serio?

¿En serio?

¿En serio?

Era un mar de preguntas y el lunes bajé en la casa de apoyo, buscando por él.

Una sonrisa cínica proveniente de otro paciente y la notificación:

"Waldir está en las últimas. Nosotros hasta ya repartimos las cosas de ellos. Aquí es así ... ".

Disparé al hospital, cuarto piso, entré prácticamente a la fuerza. Quería verlo, decir algunas palabras, darle un abrazo, pedir perdón por algún error que hubiera cometido ... Un apretón de manos, cualquier cosa que pudiera sellar nuestra amistad en el momento de su partida.

El cuadro que vi era aterrador y comprendí inmediatamente el porqué de intentar impedirme verlo.

Waldir ya no reconocía nada, no me veía. Miró alrededor de ti como si viera a otras personas, otras cosas ... Dentro del nuevo contexto que se acercaba a él, no significaba nada.

Salí del cuarto en silencio, ojos húmedos, corazón endurecido, herido conmigo mismo y con la vida. Yo ambicionaba elevarlo a un nivel mejor, en el que pudiera disfrutar más y mejor el don de la vida. Consideraba que mi "holgura" lo mató.

Me senté en la sala de espera y esperé la notificación. Se pasaron más de 19 horas antes de que aquello acabara y él pudiera, finalmente, reposar.

Llamé a la administración de la casa de apoyo que me pidió que cuidase (sic) del funeral.

Nunca había yo tratado con la muerte tan de cerca. Papeles, documentos, certificados, autopsias.

Tuberculosis miliar (diseminada por todo el cuerpo), según me explicaron. Eso mató a Waldir.

Después de tres días, su cuerpo fue liberado, en un cajón de cartón, pintado de negro, frágil como la propia vida, de aquellos muy baratos, y fuimos nosotros, el conductor, el Waldir y yo, hacia la Vila Formosa, donde él se dejaría. Recuerdo que la expresión de su rostro era de serenidad, pues lo vi bien, antes de cerrar el féretro ...

No había quien me ayudara a llevar el ataúd hasta la tumba. El conductor se negó. Después de mucho implorar, conseguí que tres personas, que participaban en otro funeral, me ayudaran en este, que era mi último servicio prestado al Waldir.

No pude, porque no tenía un tostón, plantar una flor en aquella tumba, que ni sé dónde queda ...

Cláudio Souza

De vuelta a las calles

Volví a la casa de apoyo y lloré. Era sólo lo que me quedaba ...

Sentí, definitivamente, que allí no era mi lugar, no cabía a mi persona dentro de un lugar de aquellos. Busqué otra casa de apoyo y, de nuevo, no me adapté. Preferí las calles, donde todo es más difícil, pero al menos podría determinar los rumbos de mi vida. Fui a catar latas, cartón, botellas y hacer algún dinero. Era una guerra. Trabajé como camello, vendí bichitos virtuales, refrescos, todo y cualquier cosa. Muchas veces teniendo que defender mi derecho al trabajo en la base de los golpes y patadas, sólo para variar ... Rehice mi vida poco a poco ...

A veces, el dinero que ganaba me dejaba una elección: Comer o dormir?

Optaba por dormir en un día y comer en el otro, si la suerte fuera mejor. Pero me fui capitalizando, creciendo, me rehacer, sin pánico, pero con cierta incertidumbre.

Meses después de salir de la casa de apoyo, entré en el CRTA para cuidar de mí mismo y vine descendiendo los ocho pisos por las escaleras. Fui hasta lo alto del edificio, porque quería tener la oportunidad de encontrar el mayor número posible de personas conocidas. Pasando por todas las habitaciones, acabé reencontrando a Mércia, que dormitaba, de ojos abiertos, bastante abatida, tan abatida que me asusté. Ella también se asustó con la llegada repentina de una persona y se despertó.

No quiero vivir más

No había mucho que decir. Yo percibía claramente que era el fin, ya había aprendido a identificar la muerte en marcha. Y ella me dijo así:

- Cláudio, estoy cansada. No quiero vivir. Ya no aguanto más todo eso.

(...) Incluso sin esperanza, rallé con ella y dijo que vivía, que luchara, que no cediera ahora que estaba tan cerca (de qué ?!), que siguiera un día más, que ella viviera un día a la vez.

Ella me dijo que venía viviendo un día a la vez hace mucho tiempo, y que después de eso pasó a vivir una hora a la vez, ahora contaba los minutos ...

Me quedé con ella cuánto pude, pero tenía que marcharse. Era un viernes, y la vida me llamaba allá afuera, me cobrando obligaciones y compromisos ...

Cuando dije que se iba, ella me abrazó y agradeció:

- Gracias por todo, Cláudio

Imensamente liviados (...) ...

Lloré, como llora ahora, y no tuve palabra ... Fue la última vez que la vi en vida en la Tierra. Falleció en casa, junto a los suyos, que se sintieron de cierta forma aliviados (...).

Fui tocando la vida como pude, trabajando como era posible, conociendo el prejuicio de cerca y sintiendo cómo su lámina es afilada y cruel, insidiosa y pérfida.

Trabajo? De ninguna manera. Nadie emplea a una persona que falta al trabajo una vez al mes. Me voy volviendo.

comentario

Marcos UchoaLa primera cosa que me ocurrió hacer después de leer el texto de Claudio fue leerlo a mis tres hijos.

No como una alerta "Cuidado con el SIDA! ", La conciencia del peligro de esta enfermedad podría ser prematura para ellos, que al final son niños, aunque importante aún así.

Sin embargo, creo que lo que Cláudio hizo fue escribir sobre cosas que nos tocan mucho más que el sida.

Con las palabras de él, somos "un juez despiadado, un acusador tenaz, un débil defensor ..." del otro, raramente de nosotros mismos.

Tanta pasión al atacar, tan poca compasión al defender ...

Y en la colina una pared moral.

Hace de cierta forma la pregunta:

¿Quieres ayudar?

¿Quieres?

Cualquier persona, de cualquier forma, puede hacer una diferencia en el mundo, si lo desea.

Después de leer lo que el Cláudio escribió, medio avergonzado, medio entusiasmado, pensé:

Yo quiero.

Marcos Uchoa Periodista - Yo, Cláudio Souza, nunca pude encontrar el Uchoa. Uchoia, si vas a venir, me agrega en tu ZAP

Me casé con una muchacha, (que un día fue) adorada por mí, que no tenía el virus y no lo tiene hasta hoy. Siempre que transamos, usamos condón. Sabemos que nuestras vidas son más importantes que la ausencia del látex, buscamos respetar y amarnos.

La verdad, insertada hoy 03 / 14 / 2018 es que he tomado asco de ella, después de haber hecho tal monstruosidad.

indecible

Eat fue la persona que, en un momento de mucho sufrimiento mío, después de oír mi explicación dijo:

¡Qué dolor de mierda esta que tienes! Y un día ella dijo: "Me contamina". Puta que me parió

Para permanecer vivo y sano, sigo a la ligera y espartón las prescripciones de mis medicamentos, regularmente, de tantas en tantas horas, todos los días.

Es una barra. Difícil de controlar, pero esencial.

Uso agenda, ordenador y amigos, además de mi amada esposa (el demonio particular) para no perder los horarios.

Me voy administrando los remedios como quien administra el oxígeno en un submarino hundido (ya no es así)

Hoy me mantengo sitio web (www.soropositivo.org), mientras espero por la curación o por otra cosa, sea lo que sea, incluso un patrocinio. Tengo objetivos, quiero ayudar a cambiar este cuadro de discriminación y, si no puedo hacer todo solo, al menos podré sentar las bases de un modo más digno de vivir para los portadores de VIH.

Planos frustrados, locura mental

Estoy reuniendo a gente alrededor de mí. No de mí, sino de mis ideas, que se van a propagar despacio y siempre, hasta que sea una ola incontrolable.

Tal vez yo no viva para ver eso. Pero no importa este punto. Nunca lo conseguí. Y la pérdida y Amarilis desató el grupo

Lo más importante es que como yo, otras personas tienen una historia parecida a la mía y están vivas. No soy un milagro, no soy una excepción.

La vida siempre es posible, incluso con el VIH.

Es necesario que las personas se conciencien de ello.

Estamos vivos y queremos seguir vivos.

Somos jefes de familia, arrimos de familias, responsables de nuestros destinos.

Tenemos las mismas obligaciones que todas las demás personas. Es bastante coherente que tengamos las mismas oportunidades. No es justo que seamos excluidos de la vida sólo por estar enfermos y por tener que tratarnos periódicamente.

Somos dignos de respeto como seres humanos que somos.

Somos dignos de amor como cualquier otra persona.

Y, sobre todo, somos dignos de la vida.

No se solidarice conmigo. Solidarice con el mundo que es suyo.

Claudio SS - Webmaster, 36 años - Un seropositivo desde los 30anos - Piracicaba / SP

Texto publicado en el libro historias de coraje, de la de la Editora Madras, que es una recopilación con 14 testimonios de personas viviendo con VIH o SIDA. Cada texto fue comentado por una persona de los medios, formadora de opinión y quien comentó mis textos fue el Reportero Marcos Uchoa
e-mail: seropositivowebsite@gmail.com

Predictores de neuropatía periférica relacionada con el VIH en la era moderna

El Demonio Particular

PS. La persona a quien yo me refería como mi amada esposa, cuyo nombre no he gratificado antes y no grafío ahora, era una especie de demonio particular que yo tenía, que llegó al punto supremo de decir: "Que daña de mierda esta que tienes" !.

En el libro (vanidad de las vanidades, es todo vanidad) y, algún tiempo después, ya no soportando el mal humor de ella, en la mañana, después de la publicación del libro, he tenido entre otros a ella, puesto que yo no había puesto su nombre en el libro (vanidad de las vanidades, de sábado me desperté y, viéndola de espaldas, sentada a la mesa, haciendo su desayuno, le deseé buen día dos veces y ella me respondió así:

"¿Cómo puedo tener un buen día si la primera persona que veo es usted?"

La ardilla y la avellana

Agarré la oportunidad como la ardilla agarra la avellana:

No se preocupe entonces pues en poco más de una semana ya he dejado esta casa ...

y ella: ¿Se va así? No va a esperar ni la navidad.

Y en el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia, que no sea de su familia. el resto, es vida que corre y ustedes sólo sabrán cuando salga mi libro, memorias de un hombre de la noche.

Aquí encontré algo que añadir. Una canción de Queen llamada Spread your wings. Fue mi primer esfuerzo en traducir una cosa y, mirando a ella, ahora, aquí en 2016, parece que he traducido, sin darse cuenta, mi propia profecía ...

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Más acerca de mi? cuatro noches

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