Waldir! El que me enseñó que servir es un privilegio

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Historias positivas

El amor de mi vida es un privilegio.

Yo tengo, dentro de los servidores del yahoo, una especie de Primer Baú, donde están guardadas cosas que a veces pienso en suprimir. Pero la cobardía, y la bendecida cobardía, me hacen que yo no confirme la "deleción".

Lo siento.

Para eliminar usted-s!

Es increíble, Word, de Microsoft, reconoció estos dos tiempos del "verbo"!

Eso de la margen a "N" Ilaciones y yo las dejo para algún otro desocupado escribir, y no yo.

Servir es un privilegio

Yo insisto: haber servido al Waldir fue un privilegio!

De alguna manera, este blog es resultado de esa experiencia!

El camino puede parecer solitario, y todo puede parecer oscuro. En la más densa oscuridad, un palillo de fósforo ya es "alguna luz!

En fin, nunca confirmo, y debería, pues allí hay demonios que, si conseguían ganar alas y salir de allí, ellos tendrían el poder de hacer de mi infierno particular un Inferno Público y ningún "de Antônio" lo logrará ...
Bueno, yo encontré este texto y estoy pegándolo en este documento del wrod con el nombre original, Waldir, que fue el tipo que me enseñó, sin una palabra, la humildad necesaria para entender que servir es un privilegio!

Y que la palabra Samurai es algo que tiene mucho sentido cuando traducida y me atrevo a decir que, sí, tal vez el sepukko hubiera sido válido en los tiempos en que deseé practicar el sepukko.

Hoy en día .... ¡Hoy amo y soy amado! y Mara, y su existencia suscitan cualquier desesperación o destemporal. Amar es mostrar viviendo, sí, profesora, tú estaba segura y, yo sé, no seré injusto, vi ...
Bueno, voy a pegar el texto como él fue redactado originariamente, como está, pero voy a remendar los errores de digitación, pues yo tenía, en aquella tanta prisa de publicar, porque publicar era vivir y yo tenía, en aquella época un hambre devastadora por la vidayo tenía, en aquella época un hambre devastadora por la vida y por vivir!

Y, Por Cuenta De este Hambre De Servir Acabo de descubrir Que, Sí: Servir Es un Privilegio!

Y, es verdad, ahora yo veo, ella no tenía interés en proseguir, y todo estaba claramente establecido! Sí, en el "contrato verbal" que elegimos como base a nuestra "relación"!

Es ... yo recuerdo que una persona que en un momento de ilusión me engañó y en un momento de crueldad benévola (si no se hubiera hecho como se hizo, me habría matado en poco tiempo y no habría encontrado la felicidad donde había sido pre- determinado que la encontraría) pero usted, y, , me dolió, me hizo llorar y mató muchas cosas en mí.

Pero, antes, en otro tiempo y en otra circunstancia, que ver mi lucha por la vida hacía imposible a la gente no enamorarse de mí.
Es, esta persona tenía razón. Pero en medio de tanta gente apasionada por mí había mi locura, era tanta la voluntad de vivir que yo enloquecí y me perdí de nuevo en el pileque de placer físico al que casi me entregué por completo!

Y si Él confía en usted, su obligación, ante Él, si usted confía en Él, es confiar, también, en ti mismo, diestra de Él!

Pero vamos a la historia de Waldir

Cuando la primera borrasca pasó, y el punto demarcado de eso en la línea del tiempo está en la fecha en que resolví buscar a mi antigua gerente, Elisabete Castro, que casi me hizo pagar su fiesta de cumpleaños en SKY / Perepepés, porque anuncié el cumpleaños de ella y dijo que, por sarro, habría una presentación de "Francisco Petronio y Gran Orquesta", lo que la dejó bien puta de la vida conmigo.
Francisco Petronio, gracias a Dios, no fue encontrado y yo escapé de ésta.

"Yo había salido de SKY de una manera estruendosa, estaba enamorado de una muchacha llamada Marina y, un sábado, olvidé de comenzar el baile y me quedaba haciendo" música ambiente "para mí y para la Marina. Y, por supuesto, vinieron a la cabina de sonido para retirarla y yo, impetuoso como era, abandoné la casa en medio del Sábado, que va de letra capital para agravar el "crimen" ...

Maldita Sea Aquella hora en que trae a los amigos por los humanos Garbage Damn Blind

Pues bien, yo os aseguro que hubo otras borrascas, y que tengo una miríada de ellas para contarles.

Pues bien, la unión con Marina duró tres años y no valió, bajo mi óptica, el abandono del cargo en un lugar donde yo era amado y respetado y, hablando francamente, creo que fui un idiota!

Yo pensaba así ya en el año 2000 y, hoy, de posesión de todo el material informativo que tengo, tal vez yo comiera una feijoada para seis personas sólo para ir a ella y vomitar todo sobre ella, que no mereció el gesto.

Afortunadamente ...

Eso me dejó en duda sobre la búsqueda de ella o no .... pero yo no tenía más opción.
La elección era permanecer en la calle ... inaceptable, morir ...

Yo, que sabía que podía entrar en la casa, a pesar de todo, le pedí que la llamar a la puerta.
Ella vino y me condujo hacia adentro. Ella me miró y era evidente, después de un tiempo en coma y de haber perdido 40 Kg es notorio que algo ocurrió y que yo no estaba bien, y ella me ofreció una merienda y mientras la merienda estaba preparada yo intentaba contar para ella, que había sucedido conmigo.

Y aun sabiendo que ella siempre fuera más que una gerente y, sí, una verdadera amiga, sentía vergüenza de mi condición de seropositivo y de la triste condición en que yo estaba.

El DJ! Lo que hacía cientos, o incluso más de dos mil millares de personas, tomaba, derrotado, en las redes de sus propios errores y yo sabía lujuosa, clara y dolorosamente, que la causa era mi intempestividad.

Era un buen tiempo para las preguntas:

Donde estan mejor de sampa?

¿Dónde el DJ del Vagón Plaza? Tal vez le pregunte a esa bailarina ....

¿Dónde el que abandonó el Kanecán, de Mogi das Cruzes, en medio del baile porque era el tal?

Se cabrían otras preguntas, muchas de ellas ...
¿Dónde las apasionadas?

¿Dónde las amantes?

¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde? ...

Y, en mí, temía que sería siempre así como se describe en la codificación, el momento sombrío de otro desvalido que, otrora, también había caído ...
Esto me generó tal paranoia que creía que cualquier persona que me miraba en la calle podía percibir que yo tenía SIDA, y que en cualquier momento alguien gritar, apuntando hacia mí:

¡ÉL TIENE SIDA! ¡EL SEÑOR DELE, LA IRA DE DIOS CAIÓ SOBRE ÉL ... EL MALDITO AIDÉTICO

En fin, después de llorar un poco me abrí con ella, conté lo que tenía (...) acontecido y que, como sucedía con todos, yo también fuera, no sólo abandonado por "todos mis amigos" como tampoco tenía a dónde ir y que no sabía qué hacer y que de nuevo, como en tantas otras veces en la vida, me empezaban a faltar las fuerzas morales (para que todos sepan, yo, una vez más, me acercaba gradualmente, paulatina e inexorablemente de las rayas de la locura y del suicidio ...).

Ella me pidió permiso y dio una llamada.

Cinco, tal vez diez minutos después, quiero subrayar que después del diagnóstico, el tiempo es comprendido por mí de una forma diferente y lo que, para ustedes se parece a las once horas, se presenta para mí como una cosa arrastrada, pegajosa y dilatada , tal vez, décadas ....

Pero, volteado, después de la llamada ella vino a mí y preguntó si conseguía llegar hasta 5 minutos hasta la calle Major Diogo. ¡Era casi un kilómetro y dije que él podría intentar!

Ella me dijo que había conseguido un lugar para mí, este lugar es la Casa de Apoyo Brenda Lee que, según me dijeron, acabó cerrando, yo creo, hace poco más de un año.

Era un lugar donde la "compasión" imperaba, por la administración de la casa que tenía, entre todos, una mirada más profunda de las cosas, lo que la hacía muy especial y sensible y fue ella que, usando de sus recursos intelectuales y su ginga como asistente social quien consiguió que el dueño de una óptica aviara un par de gafas, pues mi visión se había deteriorado.

La casa de apoyo ofrecía seis comidas al día, ropa lavada, televisión por cable! ...

Era un lugar excelente para quien estuviera determinado a quedarse, como muy bien definió a Raul Seixas allí, sentado, con la boca abierta, escancar, llena de dientes, esperando la muerte llegar!

Pero no para mí, aunque no había tratamiento ni siquiera esperanza, yo no quería quedarme entre personas ensordecedoras, teniendo que dormir como un perro, con un oído siempre atento, pues siempre había un riesgo de "algo suceder".

Y lo aprendí en el segundo o tercer día en que estaba allí y se olvidaron de llevar el almuerzo de una persona que ya no podía caminar. Y yo fui, ni sé porque yo fui, pues, hasta el diagnóstico, yo no era capaz de ninguna gentileza, excepto cuando se trataba y "conquistar a una muchacha", para olvidarla un día después de la "Mi Victoria! ".
Eso ya era efecto del VIH, que me mostraba el todas las personas el tal del "Efecto Orloff":

"Soy tú mañana"

En este día he visto algo. Cuando la travesti que era la cocinera de la casa, una transexual negra, con las marcas del tiempo y del SIDA me entregó el plato y otra travesti me preguntó a quién sería el plato.

Debería haber dicho que era para mí, pero maldita dije el nombre de la persona que iba a ingerir aquella comida y yo vi a travesti, portadora de Tuberculosis Activa asar el asar a la comida de la persona, y me dijo:

¡Si caguetar te mato durmiendo! Yo tomé el plato y lo servía ... (que Dios me perdone).

Ella era un clásico ejemplo de lo que ocurría en aquella Casa de Apoyo y, no sé si vive y, si no vive, deseo mucho que esté en el Infierno. Según el primer infectólogo que me atendió, la Casa de Apoyo Brenda Lee era un "foco" de TB "y, por eso, él entró con el tratamiento de la TB y eso me angustió aún más. Y fue por este mismo motivo que me fue prescrito, a título de quimioprofilaxis, por él que me prescribió el tratamiento de la TB y, también, como era, ya no sé, que él me prescribió un antibiótico, en mi época era Bactrim 500mg por un día, en una rutina medicamentosa llamada quimioprofilaxis, que consiste en tomar, para crear, digamos, en el organismo, un ambiente "químicamente hostil" e impedir que determinadas infecciones o afecciones (un trastorno de las funciones de un órgano, de la psique o del organismo como un todo que está asociado a signos y síntomas específicos).

El AZT me rechazo a tomar, pues en tesis él daría otros dos años de supervivencia, en una dosis desesperante de seis píldoras cada cuatro horas, eso implicaba en dos interrupciones del sueño cada noche y seis sesiones de vómitos diarias ...

(...) En ese momento, en XNXX me asustó con esta expresión, yo todavía estaba ensangrentado cuando escribí eso y ni siquiera percibía, y por eso tanta cosa, ahora veo, dio lo que dio ...).

Un nuevo paciente llegó a la casa de apoyo, extremadamente debilitado que necesitaba ser llevado al hospital todos los días, y necesitaba ser acompañado. Me vinieron a mí y me dijeron (fue la asistente social, Rosa María):

Usted que veo claramente no estar feliz aquí, puede aprovechar esta oportunidad ... y me explicó lo que tenía que ser hecho.
Y yo dije que sí.
Al final, era una oportunidad de ser útil y una posibilidad más de salir, ver el mundo, gente, aclarar mis pensamientos.

Era una rutina relativamente simple: por la mañana, yo le daba un baño, limpiaba sus escaras (tuve que aprender mucho sobre la fragilidad humana y reconocer que podría ser yo en su lugar, algún día ...), hacía los curativos como me había enseñado la enfermera y lo encaminaba, paso tras paso, hacia la ambulancia, conocida como "papa todo", una ironía sin límites ...

Al llegar al hospital, lo colocaba en una silla de ruedas y lo llevaba al tercer piso, donde estaba colocado en un lecho y recibía medicación endovenosa. Se quedaba allí, así, todo el día.

Yo no sabía lo que tenía, pero era algo terrible, porque él apenas se sostenía sobre sus piernas.

Necesita apoyo para ir al baño, para comer, para todo .... Hasta un vaso con agua él no era capaz de sostener. Aun así encontré tiempo para conocer a los demás pacientes de aquel piso y fui, en la medida de lo posible, haciendo amistades, conociendo a esas personas, sus historias, haciendo de ellas, mi familia.

Me gané incluso la confianza de los médicos y de los enfermeros que pasaron a ver en mí un ayudante, alguien más para colaborar. No sé, aquí en 2018, cómo pudieron arriesgarse tanto con un laico, tan loco ...

Buscaba silla de ruedas, empujaba las macas, hacía todo lo que podía para ayudar.

Traía agua para un paciente, alertaba enfermeras sobre el suero que acababa, la vena que se había perdido, aprendí mucho sobre la rutina de un hospital y debo eso a cada una de las personas que tuve el privilegio de servir.

En ese tiempo, el Waldir empeoró cada día. Pero no recuerdo haber visto o oído una sola queja, una sola lágrima de dolor, nada. Una dignidad innombrable, un coraje, para mí, completamente desconocida.

Después de tanto trabajo con el Waldir, gané un fin de semana como regalo.

Pude revisar a algunas personas a las que todavía amo (hoy, en 2081, ya no lo sé), asumiendo el compromiso de volver el lunes.

Confieso que fue un alivio.

Estaba cansado de ver dolor, sufrimiento, angustia y sentirme impotente. Fue un fin de semana en el que debería haber relajado.
Pero no conseguí. Pensaba en el Waldir en todo momento.

¿Lo están alimentando?
¿Se bañaron en él?
¿Está bien cuidado?
¿Crees que lo abandoné?
¿Lo es?
¿Lo es?
¿De verdad? ...

Era un mar de preguntas y el lunes bajé en la casa de apoyo, buscando por él.

Una sonrisa cínica proveniente de otro paciente y la notificación:

"Waldir está en las últimas. Nosotros hasta ya repartimos las cosas de ellos. Aquí es así ... ".

Disparé al hospital, cuarto piso, entré prácticamente a la fuerza. Quería verlo, decir algunas palabras, darle un abrazo, pedir perdón por algún error que hubiera cometido ... un apretón de manos, cualquier cosa que pudiera sellar nuestra amistad en el momento de su partida
.
El cuadro que vi era aterrador y comprendí inmediatamente el porqué de intentar impedirme verlo.

Waldir ya no reconocía nada, no me veía.

Me miraba alrededor de ti viendo a otras personas, otras cosas ...

Dentro del nuevo contexto que se acercaba a él, no significaba nada ... Me quedé paratrás, sentí y me condené en rito sumarísimo por el abandono:

Culpable!

Salí del cuarto en silencio, ojos húmedos, corazón endurecido, herido conmigo mismo y con la vida.

Yo ambicionaba elevarlo a un nivel mejor, en el que pudiera disfrutar más y mejor el don de la vida. Consideraba que mi "holgura" lo mató. En ese momento, ...

Me senté en la sala de espera y esperé la notificación. Se pasaron más de 19 horas antes de que aquello acabara y él pudiera, finalmente, reposar.

Llamé a la administración de la casa de apoyo que me pidió que cuidase (sic) del funeral.
Nunca había yo tratado con la muerte tan de cerca. Papeles, documentos, certificados, autopsias.
Tuberculosis miliar (diseminada por todo el cuerpo), según me explicaron. Eso mató a Waldir.
Después de tres días, su cuerpo fue liberado, en un cajón de cartón, pintado de negro, frágil como la propia vida, de aquellos muy baratos, y fuimos nosotros, el conductor, el Waldir y yo, hacia la Vila Formosa, donde él se dejaría.

Recuerdo que la expresión de su rostro era de serenidad, pues lo vi bien, antes de cerrar el féretro ...

No había quien me ayudara a llevar el ataúd hasta la tumba.

El conductor se negó. ¿Por qué no?

Después de mucho implorar, conseguí que tres personas, que participaban en otro funeral, me ayudaran en este, que era mi último servicio prestado al Waldir.

No pude, porque no tenía un tostón, plantar una flor en aquella tumba, que ni sé dónde queda ... El Cementerio de la Vila formosa es el más grande de la no sabía cómo anotar, como registrar, como nada. Hasta entonces yo era virgen para la muerte ...

Me recuerdo de haber quedado unos días en la casa de apoyo.

Fui a un hospital en el Glicério y la asistente social de allí me dijo que no podía arruinar un lugar para quedarme, porque yo ya tenía donde quedarse.

Agradezco. Y era un viernes. Estaba decidido y sabía lo que iba a hacer. En ese viernes me sale de la casa de apoyo.

Todavía intenté una cosa, un movimiento tácito de solicitud de socorro, pidiendo a las personas amadas que guraran mis cosas con ellos.

Ipo Hecho, las guardaron ...

El lunes, la asistente social del hospital en el Glicio me encontró durmiendo sobre papeles y me preguntó qué había pasado.

Yo dije: "¿Qué importa? Ahora no tengo donde quedarse y usted no sólo puede, con tiene el deber de conseguir una vacante en otra casa de apoyo ".

En la otra casa de apoyo, que es asunto para otro capítulo, recuerdo haber soñado con algo.

Yo, creo, estaba en un campo, mata a su ritmo a perder de vista y un Gran Silencio.

En el sueño, yo no tenía miedo, estaba pacificado, de forma rigurosamente inexplicable para mi temperamento de aquellos días ....

Era día claro, el sol me calienta y yo vi a un hombre negro (Waldir era negro), y yo lo miraba, sabía que esa fe me conocía y me quedé mucho tiempo mirando hacia él sin reconocerlo, preguntándome quién sería. y en el caso de que se trate de una persona tan extraña y tan familiar (releendo eso antes de repetirlo, aquí, en la antigua Chacra del Resto, en un día de febrero, al final de la década de 20 del siglo XXI yo todavía consigo, no sé si en la pantalla de la memoria o si en la pantalla de la retina, vete !!!!

Hasta que él sonrió y dijo:
-¡Cláudio, soy yo, el Waldir! Nosotros lo trajimos hasta aquí para que usted sepa que no fue su culpa mi paso. Yo estoy bien ========= (ocultado por mí) un blanco, completamente desconocido (no sé si soy blanco) que me ayudó en las horas y días más difíciles.

Sepa que estoy bien y, cree, usted nunca más estará al desamparo, porque siempre habrá uno de nosotros cerca de usted. Dice eso, él sonrió, hizo una señal de hasta más, se volteó y salió, corriendo, a una velocidad inmensa y yo sentía lo que creo que mucha gente sintió al menos una vez en la vida:

"Estar siendo traído de vuelta a una velocidad incluso asustadora y desperté, llorando ... como llora ahora, al escribir eso ... Y LLORO NOVAMENTE AQUÍ, en el Siglo XXI ...

Siempre que enfermo, pienso en él y me pregunto si ya habría llegado mi turno y, aunque durante un buen tiempo yo siempre había llegado a la conclusión de que sí, venía Dios ... y decía que no.
¿Hasta cuándo? ... me preguntaba.

Dejé de pensar en eso hace un buen tiempo

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